Tener aire acondicionado no tiene que ser sinónimo de pagar una factura de luz elevada. Con algunos hábitos simples y configuraciones inteligentes, puedes disfrutar de un ambiente fresco y, al mismo tiempo, reducir tu consumo eléctrico.
1. Usa la temperatura ideal (ni más ni menos)
Ajustar el minisplit a 24°C o 25°C es suficiente para mantener un ambiente agradable sin forzar al equipo. Bajar a 18°C no enfría más rápido, pero sí consume mucha más energía.
2. Usa el modo ECO o ahorro de energía
Muchos minisplits modernos incluyen un modo ECO que optimiza el funcionamiento del compresor para consumir menos sin sacrificar el rendimiento.
3. Mantén puertas y ventanas cerradas
Parece obvio, pero incluso una pequeña abertura permite que el aire frío se escape. Esto hace que el equipo trabaje más tiempo y con mayor potencia.
4. Limpia los filtros con frecuencia
Filtros sucios bloquean el flujo de aire, reducen la eficiencia y hacen que el compresor trabaje más. Límpialos cada 2 a 4 semanas, dependiendo del uso.
5. Usa cortinas o persianas
Evita que el sol entre directamente a la habitación, ya que aumenta la temperatura del espacio y obliga al minisplit a trabajar más.
6. Apóyate con ventiladores
Un ventilador de techo o de piso puede ayudar a distribuir mejor el aire frío, permitiéndote subir uno o dos grados la temperatura sin perder confort.
7. Instala un equipo de capacidad adecuada
Un equipo muy chico trabajará todo el tiempo, y uno muy grande se encenderá y apagará constantemente. Ambos escenarios aumentan el consumo.
Conclusión
Ahorrar energía con tu minisplit no es complicado si adoptas algunos buenos hábitos y eliges correctamente tu equipo. Recuerda que la eficiencia comienza con una instalación adecuada y un uso consciente.